jueves, 31 de marzo de 2011

5 am

¿Por qué?La noche agudiza la ausencia,el infortunio, la soledad, las ganas de tenerte cerca, aunque muy lejos estas.
Solo un momento, unas horas oscuras, donde el pozo es muy hondo y no tiene fin, donde todo parece perdido y ya no hay ni ganas de revivir.
Talvez el dolor seria menor, si no estubieras tan cerca de mi alma,
Talvez la amargura vería su fin, si no fueras ese tatuaje en mi piel.
Pero el perro viejo sabe que al final todo se oxida, que no hay gloria sin fracaso, ni libertad sin osadia.
Como una marca de guerra, esa enorme cicatriz, como el hueso y la humedad del día, ya no duelen pero cada tanto si.
No se sabe si es dolor real, o el recuerdo que vive aquí. No se sabe si es ilusion, o algun puñal que no salió de mi.
Pero la noche avanza, y trae al día y al sueño al fin. Cierro los ojos y vuelo lejos, y sin pensarlo, ya no estas aqui.

sábado, 26 de marzo de 2011

And the Oscar goes to.....

A veces creo que toda nuestra vida es una mentira, es una gran película que vamos inventando, día a día, segundo a segundo. Somos los directores y productores de nuestras propias escenas, elegimos a los actores y hasta creamos nuestra propia escenografía. Lo mas curioso es cuan inconscientes somos de esto. Nos es tan fácil leer y descifrar a los demás: descubrir sus defectos, predecir sus errores y desiluciones, alentar sus ideas y brindarles alegria o dolor, alimentar sus propias mentiras. Cuando la lupa se mueve y se posa sobre nosotros la cuestión es mucho mas complicada. Nos creemos al pie de la letra las historietas que creamos en nuestra mente, nos vendemos el cuento, nos autoconvencemos de cualquier cosa. Creo que subestimamos profundamente el poder que tiene nuestra mente, y esta a su vez, muy conciente de este hecho, nos engaña como chicos. Somos expertos en echarle la culpa a todo: al clima, al mundo, al alcohol, a los políticos, a los vecinos, al profesor, a la iglesia, a nuestros padres, a la suerte, al destino, a la puta vida. ¿Y cuantas veces nos hacemos los tontos?los dormidos, los que no escuchamos, los que no vimos, los que no sentimos...Todos, en mayor o menor grado, nos deberíamos ganar el oscar al mejor actor inconciente alguna vez, y no sólo por vender un sueño a los demás, sino que, principalmente, por vender un sueño a nosotros mismos.
Ya lo escuche mil veces, "somos lo que pensamos", mas ahora me pregunto: ¿pensamos, alguna vez, en lo que realmente somos?.