Caminaba por la tarde bajo el sol, tanto tiempo alumbrada y nunca vi nada hasta que hoy lo percibí. Hoy es hoy, por que yo lo digo, porque aquí lo siento, porque sigo vivo, porque en la maquina del tiempo, cada segundo se aprovecha al máximo rendimiento: entra como futuro y sale como pasado, todo con los minutos contados. Entonces vive porque al final, verás tus pasados apilados y no querrás ver papel manchado; vive porque corren los segunderos, los minuteros, los calendarios.
Mi hoy iluminado ya no es hoy, es pasado, así que vive cada momento y no recortes tu tiempo, si el tiempo tuyo no es, el tiempo es viento. Vívelo como un regalo, como si fuera algo prestado, y no lo acuses de no advertirte, el siempre te lo ha avisado: ya sabes que lo tienes, que puede o no ser poco, rápido y lento, fugaz o violento, ya sabes que es eterno pero para ti termina, termina cuando el lo quiera, termina cuando tu digas.
domingo, 31 de octubre de 2010
¿?
¿Qué parte de vos me gusta?
Tu mente estratega, tus manos que tiemblan
Tus ojos que muestran, tu boca que oculta
Tus piernas resistentes, tu corazón débil
El hombre de afuera, el niño de adentro
El grande y poderoso, el frágil y perdido
El frío y vicioso, el lleno de sueños
El luchador insaciable, el que perdió la fe
No puedo decidirme, mas nunca lo haré
(si tuviera sólo una cara no sería una moneda)
Tu mente estratega, tus manos que tiemblan
Tus ojos que muestran, tu boca que oculta
Tus piernas resistentes, tu corazón débil
El hombre de afuera, el niño de adentro
El grande y poderoso, el frágil y perdido
El frío y vicioso, el lleno de sueños
El luchador insaciable, el que perdió la fe
No puedo decidirme, mas nunca lo haré
(si tuviera sólo una cara no sería una moneda)
Ciao
Hoy lo ví venir, hoy llego a su fin. Después de tanto insistir, hoy la magia nos vio partir; Y no es tu culpa ya no sentir, tampoco es mía por insistir, es sólo el tiempo que nos oxida…y hoy ya no sentí. Llego el fin, al fin. Tanto tiempo temblando y por fin, fin. Hoy me despido de vos y de mi. Mi naturaleza logró reprimirse y sólo quedó lo artificial, lo formal, el compromiso, lo material…Pero fuimos fin, ya me puedo resistir, es amor sin locura, no es amor al fin.
La niña desarraigada
Ella iba a donde iba porque si, estaba allí porque allí estaba y no sabía de donde venía o hacia donde ir. Sentada en el pasto, pensaba como no extrañaba nada: no era de aquí ni era de allá, no parecía tener un lugar. Cerraba con fuerza sus ojos y no sentía ninguna señal, ningún impulso, ningún lugar en el mundo que pudiera pertenecerle, y entonces, cosas como nubes grises y remolinos le tapaban las ideas. ¿Cómo podía ser? Ella no era de ningún lado, era como un árbol sin raíz, “¿un árbol flotando en el aire?”, pensó la niña, y no lo podía creer. Cuadros y esquemas la ayudaban a pensar, sacaba conclusiones y llegaba a palabras, palabras que debían significar, pero ¿Qué significado podían tener palabras sin sentimientos? Repetía el proceso y volvía a encontrar palabras, entonces volvía a cerrar los ojos y las pensaba, las pensaba tanto y nada, nada pasaba. ¿Cómo podía ser ella un árbol sin su base?, “eso no existe, eso no es normal”, repetía la pequeña en su cabeza. ¿Y qué es lo normal?, lo normal es anhelar un hogar, o eso que uno extraña después de días de ausencia, talvez un espacio que albergó a familias, generaciones. Por supuesto que la gente se muda, la gente cambia, pero siempre todos los árboles echan raíz, incluso aunque los transplanten, siempre hay algo a lo que se aferran. “¿acaso será que levito por el mundo”, se preguntó asustada la pequeña. En el fondo deseaba tener algún lugar al cual pertenecer.
Pensó en morir. Pensó en su muerte: “aquí yacen los restos de la niña que no fue, no es, ni nunca será de ningún lado. Ella vivió por allí, su madre por aquí, su padre por aquel otro lugar, su abuelo por este otro, su tía más para allí, su hermano en este otro lugar…”. No pudo evitar entrar en pánico. Ella era una eterna forastera en cualquier lugar del planeta. Fuese a donde fuese, nunca iba a sentirse “como en casa”, pues la realidad era que nunca se había sentido de esa manera.
Muy abrumada, la niña comenzó a caminar hacia la orilla del río, y después de haberse acercado lo suficiente, clavo su mirada fija en el agua, aturdida por tanta incomprensión (la del resto, la suya). De repente, vio una luz, un reflejo en movimiento que se estaba acercando cada vez más y más. Una ráfaga de viento arrastró hasta sus pies una botella. La chica estaba por comenzar a mal decir a los “sucios contaminadores del planeta” cuando observó que la botella contenía un pequeño papelito en su interior. Un poco confundida, ella logro extraerlo:
“Tu eres de aquí y eres de allá, eres del mundo y el mundo es tuyo. Tienes tiempo e inteligencia suficiente como para crear tus propias raíces, sentidos agudos como para lograr comprobar su existencia, e ingenuidad suficiente como para creértelo”.
Aún mas confundida que antes, la pequeña quedó estupefacta. Miles de preguntas como bombas comenzaron a azotarla: ¿Quién fue?, ¿Cómo llegó hasta aquí?, ¿Qué es lo que esto significa? “Esto es una maldita contradicción!”, exclamó sarcásticamente. La angustia crecía en su interior, y como buscando algún indicio, volcó su mirada en aquella vieja botella que había traído consigo aún mas dudas. Al observar con mayor claridad, la niña no le creía a sus ojos: había otro papel dentro de la botella. Estaba segura de que antes había visto uno sólo, pero sus dudas fueron apagadas por su deseo de saber más, y extrajo el papelito rápidamente.
“Eres lo suficientemente diferente como para anhelar lo normal y lo suficientemente inteligente como para conseguirlo, pero también eres lo suficientemente tonta como para poder ver lo indefinido del universo. Tu, partícula en movimiento, creas y sufres destinos”
Durante los siguientes minutos, le fue imposible cerrar los ojos ya que simplemente no podía creer lo que estaba ocurriendo. No sólo le afectaba esa inconcebible idea de que alguien misterioso andaba por ahí leyendo sus pensamientos, sino también el hecho de que ese alguien se había tomado el atrevimiento de juzgarla. “no es momento de mostrar orgullo”, decidió luego de un rato. A pesar de todo, no lograba comprender, eran demasiados conceptos para una simple tarde de verano.
La niña se recostó sobre el pasto, y cuando se disponía a cerrar los ojos, una ráfaga de viento arrojó una página de algún periódico abandonado sobre su cara. Sintiéndose totalmente humillada por la torpe escena, arrancó ferozmente la hoja de su cara, sólo para descubrir aún mas. Casi sin notarlo, sus ojos se posaron sobre uno de los titulares del papel, haciendo que esta pegue un salto de la sorpresa: “Científicos descubren nuevo planeta. Se agranda el universo”. Su emoción era grande, pero continuó leyendo algunos renglones mas: “Cambian las raíces de la ciencia al descubrir un nuevo planeta en el sistema solar. Son miles los interrogantes que surgen acerca del tamaño real de nuestro sistema y de los límites de nuestro universo”. La niña paro de leer y su cerebro comenzó a moverse. “Claro!, ¿Cómo no había podido verlo?, si hasta en la escuelo nos lo han enseñado…”. Se sentía orgullosa.
Recordó que antes se creía que el mundo era plano. “¿Cuántas personas habrán muerto sin conocer la otra mitad del planeta?”, pensó sorprendida, “y aún peor, ¿Cuántas personas habrán sido juzgadas de anormales por sus ‘disparatadas ideas’ de tierra redonda?”. Llego a pensar que siempre pasaba lo mismo, siempre hasta que algún ‘loco anormal’ aparecía creando su propio destino y cambiando el de todos…Porque todos afectamos a todos, porque somos un conjunto de sistemas relacionados, “un conjunto de partículas en movimiento!”, exclamó. Había logrado descifrarlo, había logrado ver como en realidad vivimos en movimiento, vivimos en un constante cambio, “como si tuviéramos los ojos vendados desde que nacemos y lentamente nos los fuéramos destapando, aunque talvez nunca lleguemos a ver el panorama completo”.
Ella ya no era un árbol sin raíces, ya ni siquiera era un árbol. Tomo su mochila y extrajo un bolígrafo y un pedacito de papel. Meditó unos instantes y luego escribió:
“Soy un pedazo amorfo de este indefinido cosmos”.
Luego, cerró su mochila, tapó la botella y la arrojó al río. La niña, ya feliz y ya no niña, tomó su mochila y siguió su rumbo.
Pensó en morir. Pensó en su muerte: “aquí yacen los restos de la niña que no fue, no es, ni nunca será de ningún lado. Ella vivió por allí, su madre por aquí, su padre por aquel otro lugar, su abuelo por este otro, su tía más para allí, su hermano en este otro lugar…”. No pudo evitar entrar en pánico. Ella era una eterna forastera en cualquier lugar del planeta. Fuese a donde fuese, nunca iba a sentirse “como en casa”, pues la realidad era que nunca se había sentido de esa manera.
Muy abrumada, la niña comenzó a caminar hacia la orilla del río, y después de haberse acercado lo suficiente, clavo su mirada fija en el agua, aturdida por tanta incomprensión (la del resto, la suya). De repente, vio una luz, un reflejo en movimiento que se estaba acercando cada vez más y más. Una ráfaga de viento arrastró hasta sus pies una botella. La chica estaba por comenzar a mal decir a los “sucios contaminadores del planeta” cuando observó que la botella contenía un pequeño papelito en su interior. Un poco confundida, ella logro extraerlo:
“Tu eres de aquí y eres de allá, eres del mundo y el mundo es tuyo. Tienes tiempo e inteligencia suficiente como para crear tus propias raíces, sentidos agudos como para lograr comprobar su existencia, e ingenuidad suficiente como para creértelo”.
Aún mas confundida que antes, la pequeña quedó estupefacta. Miles de preguntas como bombas comenzaron a azotarla: ¿Quién fue?, ¿Cómo llegó hasta aquí?, ¿Qué es lo que esto significa? “Esto es una maldita contradicción!”, exclamó sarcásticamente. La angustia crecía en su interior, y como buscando algún indicio, volcó su mirada en aquella vieja botella que había traído consigo aún mas dudas. Al observar con mayor claridad, la niña no le creía a sus ojos: había otro papel dentro de la botella. Estaba segura de que antes había visto uno sólo, pero sus dudas fueron apagadas por su deseo de saber más, y extrajo el papelito rápidamente.
“Eres lo suficientemente diferente como para anhelar lo normal y lo suficientemente inteligente como para conseguirlo, pero también eres lo suficientemente tonta como para poder ver lo indefinido del universo. Tu, partícula en movimiento, creas y sufres destinos”
Durante los siguientes minutos, le fue imposible cerrar los ojos ya que simplemente no podía creer lo que estaba ocurriendo. No sólo le afectaba esa inconcebible idea de que alguien misterioso andaba por ahí leyendo sus pensamientos, sino también el hecho de que ese alguien se había tomado el atrevimiento de juzgarla. “no es momento de mostrar orgullo”, decidió luego de un rato. A pesar de todo, no lograba comprender, eran demasiados conceptos para una simple tarde de verano.
La niña se recostó sobre el pasto, y cuando se disponía a cerrar los ojos, una ráfaga de viento arrojó una página de algún periódico abandonado sobre su cara. Sintiéndose totalmente humillada por la torpe escena, arrancó ferozmente la hoja de su cara, sólo para descubrir aún mas. Casi sin notarlo, sus ojos se posaron sobre uno de los titulares del papel, haciendo que esta pegue un salto de la sorpresa: “Científicos descubren nuevo planeta. Se agranda el universo”. Su emoción era grande, pero continuó leyendo algunos renglones mas: “Cambian las raíces de la ciencia al descubrir un nuevo planeta en el sistema solar. Son miles los interrogantes que surgen acerca del tamaño real de nuestro sistema y de los límites de nuestro universo”. La niña paro de leer y su cerebro comenzó a moverse. “Claro!, ¿Cómo no había podido verlo?, si hasta en la escuelo nos lo han enseñado…”. Se sentía orgullosa.
Recordó que antes se creía que el mundo era plano. “¿Cuántas personas habrán muerto sin conocer la otra mitad del planeta?”, pensó sorprendida, “y aún peor, ¿Cuántas personas habrán sido juzgadas de anormales por sus ‘disparatadas ideas’ de tierra redonda?”. Llego a pensar que siempre pasaba lo mismo, siempre hasta que algún ‘loco anormal’ aparecía creando su propio destino y cambiando el de todos…Porque todos afectamos a todos, porque somos un conjunto de sistemas relacionados, “un conjunto de partículas en movimiento!”, exclamó. Había logrado descifrarlo, había logrado ver como en realidad vivimos en movimiento, vivimos en un constante cambio, “como si tuviéramos los ojos vendados desde que nacemos y lentamente nos los fuéramos destapando, aunque talvez nunca lleguemos a ver el panorama completo”.
Ella ya no era un árbol sin raíces, ya ni siquiera era un árbol. Tomo su mochila y extrajo un bolígrafo y un pedacito de papel. Meditó unos instantes y luego escribió:
“Soy un pedazo amorfo de este indefinido cosmos”.
Luego, cerró su mochila, tapó la botella y la arrojó al río. La niña, ya feliz y ya no niña, tomó su mochila y siguió su rumbo.
miércoles, 27 de octubre de 2010
K
Al final del día, todos somos exactamente iguales.
Los mismos huesos, la misma piel, los mismos sentidos.
Todos buscamos las mismas cosas, a fin de cuentas todos buscamos la felicidad de alguna u otra forma.
Ricos, pobres, blancos, negros, poderosos e indefensos.
Ni la fachada mas importante nos puede salvar de la pura verdad, nuestra humanidad.
Ni la construcción mas divina puede alejarnos de nuestra realidad compartida, todos vamos a parar al mismo lugar.
Al final del día, todos somos exactamente iguales.
Los mismos huesos, la misma piel, los mismos sentidos.
Todos buscamos las mismas cosas, a fin de cuentas todos buscamos la felicidad de alguna u otra forma.
Ricos, pobres, blancos, negros, poderosos e indefensos.
Ni la fachada mas importante nos puede salvar de la pura verdad, nuestra humanidad.
Ni la construcción mas divina puede alejarnos de nuestra realidad compartida, todos vamos a parar al mismo lugar.
Al final del día, todos somos exactamente iguales.
domingo, 17 de octubre de 2010
El Rumbo
A veces no se necesitan tantas palabras, para ser claro.
A veces con un solo gesto se puede entender.
Hay tantas formas de dar como de recibir, es simple al fin.
Todos buscamos de mil formas diferentes las mismas cosas,
lo importante es el camino.
Es fácil desviarse, solo hay que cerrar los ojos.
Nunca nadie esta perdido, simplemente hay que sentir.
En el fondo uno siempre sabe, solo hay que aprender a oir.
A veces con un solo gesto se puede entender.
Hay tantas formas de dar como de recibir, es simple al fin.
Todos buscamos de mil formas diferentes las mismas cosas,
lo importante es el camino.
Es fácil desviarse, solo hay que cerrar los ojos.
Nunca nadie esta perdido, simplemente hay que sentir.
En el fondo uno siempre sabe, solo hay que aprender a oir.
Sombras
Pensaba en vos, en mis ganas, en nosotros y la magia. La luz nos vitaliza, el sol, la primavera, pero la casa es una sombra, una gran sombra negra. Un arma de doble filo son la mente y los sentidos, terrible maquina de almacenamiento incapaz de borrar archivos. El hoy es luz, es cierto, pero siempre las sombras tienen su momento, su cuarto en nuestra casa. Imposible que no aparezcan cada tanto los recuerdos a caudales, algunos mas reales o completos ensueños: vivimos porque recordamos, somos porque fuimos. ¿Cómo sería vivir sin saber que viví y que vivo?. Las sombras serán oscuras pero hay distintos matices. Esa muñeca de mi infancia, tus besos de mañana, mi padre, algún camino…aparecen y pesan, hay que saber convivir con ellas. Son sombras porque son viejas, como una película muda, y aunque ocupan mucho espacio es imposible elegir su orden, su lugar, guardarlas o sacarlas a gusto: vienen y van cuando quieren, y uno sólo puede ignorarlas, talvez hacerse amigo y si no hay caso incluso enemigo. A pesar de todo no se por cuanto tiempo esto sucede, desconozco su duración e incluso la mía. Vivimos preocupados por nuestra extinción pero no por haber aparecido… aparecer, desaparecer; ir y venir; las sombras existen en mi, y nadie sale vivo de aquí.
Los Mutantes
Hoy sentí un antes y un después, descubrí una línea divisoria. La vida siempre se modifica ante el dolor: enfermedades, accidentes, muertes; nos sucumben sin diferenciar edad ni apellido y nos sacan algo, un pedacito de esperanza y alegría para no devolverlo jamás. También nos traen cosas enriquecedoras, como experiencia y sabiduría, pero en fin, el dolor tiene un efecto movedizo que nos hace tambalear y nos desajusta. Después de el, uno nunca vuelve a ser el de antes, nunca vuelve a mirar con los mismos ojos, MUTAMOS. Talvez mas apagados, más fríos, talvez más fuertes, más duros…La tragedia es un estigma que se carga para siempre, una vista que la memoria no olvida, ni mucho menos el corazón. Y no hay marcha atrás, uno nunca vuelve a sentirse como era, como esas personas que todavía no han atravesado ese umbral, y es inevitable sentir la diferencia, esa distancia ante los seres que siguen intactos. Es curioso también como la tragedia nos complica la vida para luego simplificarla: después de ella ya no nos preocupan las banalidades de la vida cotidiana; nuestras almas, nuestros deseos, nuestros miedos y nuestros sueños han cambiado.
y se hizo la luz
Muchas veces, por mas improbable que sea, y contra todo pronóstico, las cosas malas causan un gran bien. Ya se, es contradictorio, casi un cliché... "no hay mal que por bien no venga", ¿cuantas veces lo escuchamos decir?. También es cierto que nos dicen muchas cosas pero solo escuchamos lo que queremos. En la mayoría de los casos, es necesario caerse de cabeza en el pozo para aprender a mirar por donde caminamos, mas alla de que había un cartel luminoso gigante que nos trató de advertir nuestro rumbo sin éxito alguno. Resulta que yo creo que todos los pozos tienen fondo, y aunque duela el golpe, no se puede estar cayendo infinitamente, no es así como funciona. Nos caemos, nos lastimamos y después llega el momento de pararse y buscar una salida. Nunca falta el que nos tira una soga desde arriba para ayudarnos a salir, pero si estas muy lastimado sentis que no hay fuerza en el mundo que te ayude a trepar. Lo importante es tener los ojos siempre abiertos y mirar para arriba, no perderse en la oscuridad. La vida es perfecta en cierta forma extraña, nos enseña constantemente y a los golpes, porque somos tan volátiles, nos olvidamos tan facilmente de todo que necesitamos un par de cachetazos para reaccionar. Somos tan efímeros como un fosforo encendido: siempre nos vamos a apagar de alguna u otra manera, lo importante son los segundos de luz.
martes, 12 de octubre de 2010
Corazon Roto
Dolor viejo. Heridas que nunca sanaron vuelven por mi.
Dolor agudo. Como sal en la llaga, arde sin fin.
Me desmorono,como hielo al fuego,como castillo de arena frente a la inmensidad del mar.
Lagrimas antiguas, que vuelven a recorrer los mismos baches sin arreglar.
Lagrimas de nostalgia, llenas de ganas de preguntar.
A veces el alma no alcanza, aunque yo te daría aún más.
A veces se crea una distancia, que ni siquiera las palabras pueden acortar.
Como un velo que cubre tus ojos, ya no míos sino de alguien mas.
Dolor agudo. Como sal en la llaga, arde sin fin.
Me desmorono,como hielo al fuego,como castillo de arena frente a la inmensidad del mar.
Lagrimas antiguas, que vuelven a recorrer los mismos baches sin arreglar.
Lagrimas de nostalgia, llenas de ganas de preguntar.
A veces el alma no alcanza, aunque yo te daría aún más.
A veces se crea una distancia, que ni siquiera las palabras pueden acortar.
Como un velo que cubre tus ojos, ya no míos sino de alguien mas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)