Al final del día, todos somos exactamente iguales.
Los mismos huesos, la misma piel, los mismos sentidos.
Todos buscamos las mismas cosas, a fin de cuentas todos buscamos la felicidad de alguna u otra forma.
Ricos, pobres, blancos, negros, poderosos e indefensos.
Ni la fachada mas importante nos puede salvar de la pura verdad, nuestra humanidad.
Ni la construcción mas divina puede alejarnos de nuestra realidad compartida, todos vamos a parar al mismo lugar.
Al final del día, todos somos exactamente iguales.
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