domingo, 16 de octubre de 2011

Lastimar

Cuando la rabia y el enojo se cultivan bien adentro, cuando nos tocan el punto exacto de mayor dolor,la emoción invade cada milímetro de las entrañas y la bomba estalla sin precaución. Esa pérdida total de control dónde la cólera se apropia de toda conciencia y las palabras brotan a borbotones, sin control, sin noción. Como sangre derramada sobre la pared manchada, la herida abierta dejará una cicatriz que vivirá por siempre en algún rincón de la memoria. Las palabras son bendiciones y también maldiciones. Las palabras son poderosas y es mejor usarlas bien. Ya lo dijeron por ahí: "las palabras dichas nunca vuelven al silencio", no es posible rebobinar o apretar delete.

1 comentario:

  1. No se culpe a las palabras por la intención con que fueron infundidas. Una palabra puede herir mientras otra puede cariciar.
    No se juzgue el momento en el que esas palabras fueron disparadas, fueron las mejores que supimos expresar.
    No se desperdicie una herida abierta, aún ciertas culturas se curan con sangrías.
    No se olvide una cicatríz, un tatuaje es una cicatriz, que mezclada con los tonos adecuados se convierte en arte.
    No se busque controlar una bomba, podremos controlar una explosión, pero la bomba igual estallará sin precaución.
    Lo que se guarda acumula presión, no duele la explosión, no duele la presión, duele la idea de TENER que guardar...

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